
No se pudo cargar la disponibilidad de recogida
omos afortunados. Para la mayoría de nosotros, las hambrunas, la guerra, la depresión económica y otras catástrofes que ponen en peligro nuestra vida son solo temas tratados en los libros de historia. Vivimos en una era con altos índices de longevidad, educación y riqueza. Vamos en coche, mientras nuestros teléfonos móviles nos entretienen hasta que llegamos a casa, donde podemos disfrutar de la comida que nos han entregado a domicilio. ¡Lo tenemos todo! Pero hay un único efecto secundario. Y es que ya no disponemos de las herramientas para gestionar el fracaso, ni siquiera somos capaces de percibirlo. Actualmente, cuando tropezamos nos quedamos llorando en la acera. Cuando nos quebramos, nos hacemos añicos.
¡Gracias por suscribirte!
¡Este correo electrónico ha sido registrado!